Allí estuvimos con una carpa frente a la vieja legislatura, cuando se realizó el juicio al autor material del disparo que terminó con la vida de nuestro compañero. Cuando Poblete fue condenado, todos entendimos, y así se afirmó públicamente, que había sido un logro de nuestra movilización. Desde entonces, seguimos peleando para que el castigo llegue a los responsables políticos, a la cadena de mandos que hizo posible ese disparo. A quienes dieron la orden de reprimirnos y perseguirnos en la ruta 22, a quienes montaron el gigantesco y desproporcionado operativo represivo que tenía como objetivo darnos un escarmiento aleccionador. El primer responsable de ello, como toda la provincia lo sabe, es Jorge Sobisch, quien se declaró públicamente responsable del operativo y dijo que lo volvería a hacer.
Desde el primer momento nos dimos la tarea, más allá de lo que ocurriera en el ámbito judicial, de llevar adelante la consigna que tantas veces coreamos: “adonde vayan los iremos a buscar”. Las asambleas de aten capital votaron por unanimidad, en reiteradas oportunidades, movilizarnos todas las veces que sea necesario en función de conseguir justicia. ¿Por qué? Porque no confiamos en que la justicia lo condene sin presión en la calle. Menos que menos, un aparato judicial montado por el ex gobernador a su imagen y semejanza para proteger y garantizar su impunidad. Entonces, apostamos también a la condena y el aislamiento social, como hicieron y lo hacen los organismos de derechos humanos tantas veces con los genocidas del proceso mientras los protegían los indultos y otras leyes.
Es evidente que para que no haya impunidad no podemos confiar solamente en lo que ocurra en los estrados judiciales. Es habitual escuchar a los funcionarios, cuando quieren despegarse de su responsabilidad, argumentar que “hay que dejar actuar a la justicia”, como si realmente la justicia fuera independiente del poder político y de la presión social. Los docentes de Neuquén, por experiencia, sabemos que esto no es así.
Es por ese motivo, el viernes 25 de septiembre, cuando la justicia volvió a llamar a declarar como imputado a Jorge Sobisch en una causa que es antecedente inmediato de lo ocurrido en Arroyito, desde la conducción de aten capital convocamos a todos los compañeros que pudieran hacerse presentes a manifestar nuestro repudio al ex gobernador. Cumplimos, así, con un mandato explícito de nuestras asambleas. Así como acompañamos y asesoramos todos los días a las decenas de compañeras y compañeros que van a declarar a la fiscalía, llamamos a esos mismos compañeros a movilizarse. Porque quienes declaramos en los estrados judiciales y quienes estamos en la calle somos exactamente los mismos.
Lamentablemente, desde la conducción provincial de nuestro sindicato se boicoteó públicamente esta convocatoria diciendo que haciéndonos presentes allí le hacíamos el juego al sobichismo. Más aún; se mintió por los medios diciendo que la convocatoria había sido espontánea. Nada de eso es cierto.
No compartimos esta opinión, no la entendemos y rechazamos esa conducta. Nos preguntamos; ¿Por qué lo que hace un año, movilizarse frente al lugar del juicio, era un acierto político hoy es considerado una provocación? Reivindicamos todo lo actuado y exigimos que la estrategia para luchar por justicia se discuta en todas las asambleas de nuestro gremio y no quede en manos de un grupo reducido de personas, ni de los abogados exclusivamente. Nos preocupa enormemente que desde nuestro propio gremio haya quienes argumenten que “hay que dejar actuar a la justicia”, supuestamente, para no entorpecer un trámite. Entonces, no dejaremos de perseguirlo, a los efectos de marcar a fuego en la conciencia social que, defina lo que defina la justicia, nosotros lo consideraremos siempre el asesino de nuestro compañero Carlos. ¡y adonde vaya lo iremos a buscar!
